¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas?

        La maravillosa a la par que terrible historia del escritor Philip K.Dick cuenta la jornada de un miembro de la policía destinado a la eliminación de andrillos – androides o robots fabricados con ingeniería genética o algo parecido – que se han escapado de las colonias en el espacio exterior para volver a la Tierra. La monotonía del trabajo se realiza sin preocupación ya que estos seres son considerados meros objetos, hasta que el inspector comienza a sentir algo por la aparente humanidad e impresionante belleza de las hembras que ha de retirar. Es, la novela en la que se basó el director Ridley Scott para la famosa película de culto Blade Runner, que tiene notables diferencias con la novela (sobretodo porque el futuro pronosticado por Dick, aunque muy cercano a nosotros, hace tiempo que quedó anticuado).     Sin embargo la composición de ese futuro es ciertamente curiosa, ya que está condicionado por las circunstancias que vivía el autor cuando lo escribió. Para empezar, este mundo futuro de otros posibles años 90 es un mundo todavía dividido por los dos bloques de la Guerra Fría, aunque por otra parte, en apariencia más unido (parece que hay cierta colaboración entre las fuerzas estadounidenses y las del bloque comunista). Y por último, ese desastre ecológico ha sido causado, no (al parecer) por la lenta acción del hombre, sino por una tercera Guerra Mundial, que, imagino, es producto de los temores de la época a una guerra nuclear (temores que no compartimos hoy en día).

    El hombre de la historia, producto de esta confusión de lo humano y lo no humano se siente cada vez más derrotado moralmente, hasta el punto en que cae en una tremenda depresión… un final casi tan amargo como el que, con mayor acierto, nos dio Riddley Scott en su film, probablemente la mejor adaptación cinematográfica que hay de entre toda la obra del autor. La gran diferencia entre las dos obras se encuentra en la humanidad de los androides: en la película de Scott llegas a quererlos, han logrado ser más humanos que los propios humanos; pero en la obra de Dick acaban demostrando que son seres atroces, desprovistos de alma o empatía e incapaces de querer. Es la acción final de la androide principal la que te hace odiarlos, una acción incomprensible, el asesinato de un ser vivo.

    Es cierto que los humanos también somos capaces de matar, y que probablemente la acción de esta “mujer” es debida a cierto sentimiento de rencor/celos/odio; sin embargo, el ser al que asesina es un animal en peligro de extinción, en un mundo en donde la salvaguardia de los animales es venerada. Quizás el asesinato de androides por parte del inspector no sea tan grave, pues al fin y al cabo son “objetos” fabricados en cadena, y como tal puede volver a ser construido (es la diferencia entre la cabra y los androides, la una es única y los otros no lo son). Lo que me desagrada de la obra de Dick es que parece haber cierta concepción de destrucción por parte de sus personajes, ya que los cazadores de andrillos no titubean al matar a un androide, pero a su vez los andrillos no parecen tener la menor preocupación por los otros de su clase. Hay un diálogo en la obra que corrobora esta aparente falta de empatía (a mi parecer no por lo orgánico sino por lo inorgánico):

“- ¿Y si se trata de amor y no de sexo? / – El amor es un nombre del sexo. / – Como el amor al país – insistió Rick – o a la música. / – Si es amor a una mujer, o a una imitación androide, es sexo.”

 

        Pero opino que sí, podemos amar, tanto a seres humanos como a objetos. Me sorprende que en la obra se destruya a esas máquinas de trabajo como si nada – y no solo porque posean inteligencia – porque yo en mi vida destrozaría o inutilizaría ningún aparato eléctrico, sino que lo guardaría, la repararía o lo regalaría. Se puede amar, a una máquina (uno puede amar un ordenador por lo que representa para él), o a un objeto (un cromo de fútbol, una pelota firmada, una chaqueta de cuero, etc.). Al fin y al cabo no llego a comprender la situación descrita en la novela, ya que, tal y como describen a esos androides, no les veo diferencia alguna (mas que por una aparente crueldad) con los seres humanos; y sin embargo los “retiran” como si fueran basura inservible. Esto hace preguntarme qué es lo que nos hace humanos, y si esa cosa es tan solo adherente a nuestra especie, o podría darse el caso de que alguna otra cosa o ser vivo la alcanzara. Desdeluego, en la película de Scott, los replicantes podrían considerarser como más humanos que los humanos. ¿Para qué dotar a una herramienta de trabajo de sentimiento?

¿Vamos en pos de convertir a la máquina en esclavo?

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s